miércoles, 29 de junio de 2016

Alguien perturba mi sueño

Quiero compartir una historia muy real puesto que soy la protagonista de la narración.

Desde niña sufrí de incontables pesadillas que siempre hacían que interrumpiese el descanso de mis padres al meterme a dormir entre los dos, alegando que tuve un sueño feo o por lo menos eso era lo que les decía.

Con el paso del tiempo deje de hacerlo, no sé si por pena con ellos o porque simplemente me acostumbre a la situación, lo cierto es, que las pesadillas persistían y se hacían más frecuentes y terroríficas.

Desde que tengo uso de razón dichas pesadillas a pesar de asustarme nunca lograba recordar, en cuanto despertaba. A pesar de sentir que se me saldría el corazón de la angustia no lograba dar con lo que había soñado cuando por fin podía abrir los ojos.

Pasaron varios años y un día ya estando casada fui víctima de otro episodio. A pesar de que eran frecuentes mi esposo no se había percatado de ello, ya que nunca le comenté, pero ese día en particular fue demasiado real tanto que lo recordé todo y desde ese día no logro borrarlo de mi mente.

Se trataba de algo grande y fuerte que intentaba sacar algo de dentro de mí literalmente. El ser hacia un movimiento atrayente con las manos como diciendo ven a mí. Era sorprendente como sentía que algo se estaba saliendo de mí, sentía dolor y a la vez terror pues a pesar de querer gritar para pedir ayuda, no lo lograba.

Transcurrió un lapso como de quince minutos o por lo menos es lo que recuerdo, a pesar del desespero por zafarme del sueño no lo lograba. A todas estas yo estaba consiente que era un sueño.

Quería gritar pero era como si algo me lo impidiera. Me esforcé y grite muy fuerte para pedir ayuda, pero fue inútil, finalmente desperté. Reaccione de una supuesta pesadilla para darme cuenta que la realidad era peor que el sueño… al pie de mi cama se encontraba un ser con un ropaje transparente entre morado y negro, con una capucha en la cabeza no permitiendo ver su rostro, pero si sus brillantes ojos y su malvada sonrisa que sobresalía entre las sombras, tenia unas largas y huesudas manos negras que casi tocaban mi abdomen y ademas lo veía flotando. 


Con el movimiento de mi cuerpo sobre la cama y los sollozos finalmente mi esposo que dormía a mi lado despertó. Me miro y me pregunto que me pasaba yo no dejaba de mirar el ser, eso desapareció ante mis ojos y fue en ese instante luego de un una reacción brusca que pude verdaderamente reaccionar y contar lo que me había sucedido. 

Desde ese día cuando duermo, este acompañada o no, si despierto en la madrugada me aseguro de no abrir los ojos por temor de que esa extraña figura este allí esperándome.


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