miércoles, 6 de julio de 2016

¡Sabrás pronto de ellos!

Hoy en día nada nos puede sorprender, solo debes dar un pequeño paseo por Internet y descubrirás muchas cosas nuevas todos los días, estoy de acuerdo que en otras publicaciones he comentado que no debemos creer ciegamente en lo que conseguimos en la Web, pero en este caso voy a tener que retractarme.
Digo esto porque el tema de los Extraterrestres me apasiona, por lo tanto, dedico tiempo para la investigación de eventos que cada día continúan cobrando fuerza dentro y fuera del medio.


Hice un recorrido por la Web buscando actualizar noticias y me he encontrado con que una candidata a la presidencia de Estados Unidos convenientemente ha hecho unas declaraciones donde afirma según ella, que de ganar las próximas elecciones presidenciales se comprometerá a desclasificar documentos del área secreta. 
A pesar de ser una estrategia política, tengo que confesar que es muy astuta al tomar este asunto para elevar su popularidad.
Lo cierto es que no pertenezco a ese país, pero estoy ansiosa que logre salir victoriosa con respecto a la candidatura, ya que de exponer esta información que se ha mantenido oculta por tanto tiempo, saldría a la luz pública documentos verdaderamente valiosos tanto por su naturaleza como por lo que conlleva poseer tecnología avanzada.




Todo esto es solo una burda especulación de lo que aún no sucede, pero considero que de ser cierto esa documentación no debería ser monopolizada por unos pocos, pienso que debería ser compartida con otras naciones a quien también podría beneficiar. Comprendo que es información clasificada que no la debe manejar el ciudadano común por aquello de no alarmar, pero si el alto mando.

martes, 5 de julio de 2016

Protección del mas alla

Maru era una joven de 19 años que estudiaba nocturno por no tener tiempo suficiente en el día a causa de su trabajo.
En una de esas noches en que se perfilaba todo normal, ella se dirigió por el camino de siempre, pero no se percató de que a unos pasos de ella la seguían tres jóvenes muy mal encarados; esto hizo que la joven aligerara el paso pues tenía un mal presentimiento, mismo que se hizo realidad puesto que ellos se abalanzaron sobre ella despojándola de su dinero y su teléfono.
Luego de haberla robado, los muchachos echaron a correr y la chica aterrorizada por lo sucedido decidió no seguir el camino de siempre. Al día siguiente aun nerviosa por lo ocurrido al salir de clases se apresuró para no llegar tarde, al avanzar unos 100 metros del instituto, logro divisar un joven sentado en una acera, le entro un frío en el cuerpo de solo acordarse del día anterior.
A pesar de los nervios ella decidió continuar su camino. Al pasar por su frente el joven le pregunto la hora, a lo que ella respondió: “son las nueve con catorce minutos”. La joven prosiguió su camino a casa sin ningún contratiempo.
Al día siguiente religiosamente hizo lo mismo, salió y el joven estaba allí en el mismo lugar y nuevamente le pregunto la hora; esto sucedió igual por unos cuatro días más. Esto dio un poco de confianza a Maru y al quinto día resolvió adelantarse y le dijo al chico “oye, ¿sabes qué hora es? Las nueve y veinte minutos.
El chico le sonrió.
Hola dijo Maru, me llamo María Eugenia, pero todos me llaman Maru, ¿y tú?
Qué bonito nombre dijo el, yo soy Jesey Falcon y vivo aqui.  Creo es muy tarde para que una joven ande sola por la calle. ¿Me dejarías acompañarte?
La chica le respondió que no había ningún problema. 
Caminaron hasta llegar a la casa de la joven se despidió y se fue. Al día siguiente hizo lo mismo y así por aproximadamente un mes y medio.

Hablaban mucho y cada quien le parecía que conocía al otro de toda la vida, se podía notar que algo especial había nacido entre los dos.
Al día siguiente ella resolvió dejarse de rodeos y le planteo a Jesey que, si los dos sentían algo lindo porque no hacerse novios, Jesey le dio una respuesta que jamás pensó escuchar Maru. 
Dijo que a pesar que sentía algo muy lindo por ella eso no podía ser, que ya era tarde y no tenía tiempo le dio la espalda y se marchó.


Maru esa noche se fue sola y desconsolada con la actitud de Jesey.
Al día siguiente se sentía aun molesta y tenía planeado ignorarlo cuando lo viera, esto no fue necesario pues el, no estuvo allí.

Así pasaron varios días y ella no supo nada del joven, tenía mucha curiosidad por saber lo que había pasado y decidió preguntar por Jesey en la casa en donde lo veía sentado.

Finalmente se armo de valor y se dirigió a la casa en cuestión, toca la puerta y pregunta por él.

La persona que la atendió era una mujer demacrada y con un semblante muy sombrío.  La señora dijo que porque preguntaba por él.
Ella respondió que solo quería saber que era de su vida que por mes y medio habían entablado una pequeña amistad y de repente desapareció.

La señora responde que el Jesey que ella conoce es su hijo y que el falleció hace diez años. Maru muy sorprendida se despide de la señora e intenta marcharse, pero la señora la detiene y le dice: Sabes algo, mi hijo hace esto de vez en cuando hace amistad con chicas buenas y luego tiene que marcharse. 
¿Pero por qué? Dijo Maru. 
La mamá de Jesey decide contarle todo.  
Hace diez años mi hijo se enfrentó a unos delincuentes por salvar una chica que iba pasando por el frente de esta casa, al interceder la chica logra zafarse y se les escapa, ellos frustrados decidieron hacerle dos tiros por haber estropeado el robo.
Mi hijo quedo inconsciente, al llevarlo al hospital es puesto en cuidados intensivos, pero al mes y medio murió.

Es esa la razón por la que no puede seguir siendo tu amigo por más tiempo. Esto ya ha pasado otras veces, otras chicas han venido aquí preguntando lo mismo que tú.
Si te detuve fue porque ya está bueno que su alma siga penando, parece que no se diera cuenta que está muerto.  Ayúdame a ayudarlo, acompáñame al cementerio por favor.
La chica decidió ayudar, fueron al cementerio y hablaron con Jesey, le pidieron que por favor descansara que el ya no pertenecía al mundo de los vivos.

En ese momento las dos mujeres impávidas vieron como ante sus ojos el alma de Jesey se marchaba dándole las gracias por ayudarlo a descansar.